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Penalidades y honores

Bastidas sufrió al llegar a las costas de la Española el naufragio de una de sus naves, de la que pudo salvar el valioso cargamento que conducía; soportó luego humillaciones y contratiempos de todo género de parte de las autoridades de la isla; y en calidad de procesado, bajo el cargo de haber negociado ilícitamente con los indios de las comarcas que recorrió, llegó a España en septiembre de 1502.

Era evidente que el objeto del viaje de Bastidas no fue otro que el de comerciar con los naturales que moraban en las costas, dándoles por sus objetos de oro, por las perlas, carey, caracoles marinos, motas y tejidos de algodón, armas indígenas etc., etc., baratijas de Castilla.

Absuelto de los cargos que le formuló el Gobernador de la Española, por haber comprobado que tenía para la empresa el permiso correspondiente, pagó con el producto de ésta una suma considerable a la Corona y le quedó un buen sobrante.

Los Reyes Católicos le acordaron, además, una renta anual que cobraría de los rendimientos de la Providencia de Urabá, que había descubierto.

Colón emprende su cuarto y último viaje al Nuevo Mundo

Doblado en 1497 por Vasco de Gama el cabo de Buena Esperanza, que abrió a los portugueses el camino de la India, resolvió Colón, anciano ya y achacoso, emprender otro viaje al Nuevo Mundo, dispuesto cada vez más a encontrar el soñado estrecho que lo condujera, por ruta distinta, a las ricas regiones donde habían llegado aquellos; de modo que mientras Bastidas recorría la costa panameña, Colón hacía en España los preparativos para su cuarto y último viaje.

Al frente de cuatro carabelas zarpó de Cádiz el 9 de mayo de 1502, con su hermano el Adelantado Don Bartolomé y ciento cuarenta hombres de tripulación.

Acompañaba también al Almirante en este viaje su hijo Fernando, no mayor de trece años, quien algún tiempo más tarde escribió el interesante relato de la vida y hechos de su padre.

Con vientos propicios la escuadra atravesó felizmente el Océano, y después de tocar en varias islas del Mar de las Antillas, azotado entonces por tremendas borrascas, recorrió la costa centroamericana, desde el Cabo de Gracias a Dios, en Honduras, hasta Cariari, en el territorio costarricense.