En la primera parte nos quedábamos justo al borde del nido de Víboras, que es un peligroso hueco en la selva de Panamá. Bear se adentra en este lugar y para ello usa una liana, que son largas y resistentes, ideales por tanto para estas situaciones en las que no se tiene una cuerda para bajar por estos lugares. La bajada es cuanto menos impactante, porque tiene una gran altura, está oscuro y es muy peligroso. Ciertamente no todo el mundo puede descender por este lugar.

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Para colmo, además de estar a oscuras, en esta cueva nos encontramos con murciélagos, que además de chupar la sangre, pueden transmitir enfermedades nada beneficiosas en este tipo de situaciones, por lo que el peligro acecha a cada paso. Contraer alguna enfermedad en este lugar de la selva de Panamá significaría prácticamente la muerte, aunque en este caso, seguro que tienen solución para que Bear se pudiera salvar en caso de una picadura de cualquier especie de las que hay en la selva.

Debe ser claustrofóbico caminar por un lugar donde se puede escuchar el agua y también los murciélagos, que no son precisamente los mejores compañeros de viajes con los que estar, por lo que el avistamiento de una luz al final de la cueva, es la mejor noticia para nuestro protagonista, que seguirá en la selva de Panamá por un tiempo más amplio. Este nido de víboras ha sido uno de los peores lugares que hemos visto hasta ahora en esta zona de Panamá, que es ciertamente sorprendente.

Foto|Amazonanws