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Antes de la llegada de CRISTOBAL COLÓN a lo que hoy es Panamá, le correspondió a un notario sevillano, el honor de recorrer por primera vez, tierras istmeñas.

RODRIGO GALVÁN DE LAS BASTIDAS, natural de Triana en Sevilla, llegó a las costas de Panamá en 1501.

En 1493, había acompañó a COLÓN en su segundo viaje.

El 5 de junio de 1500, celebró un contrato con la Corona, mediante le cual, se le concedió licencia para descubrir islas o tierras no visitadas por el Almirante de la Mar Océano ni otros navegantes o que pertenecieran a la corona lusitana, a partir de las costas del Cabo de la Vela en Coquibacoa.

En 1501 zarpó del puerto de Cádiz en dos naves: San Antón y Santa María de Gracia, más un bergantín y un chinchorro.

En este viaje, lo acompañó, entre otros, el piloto JUAN DE LA COSA y un oscuro hidalgo llamado VASCO NUÑEZ DE BALBOA.

Luego de recorrer las costas del litoral venezolano, BASTIDAS descubre el río Magdalena, además de las tierras e islas entre este río y el Golfo de Urabá. Una vez cruzado el mismo, llegó a las costas panameñas (lo que hoy es la Comarca de Kuna Yala), hasta el puerto que él bautizó en su honor, como El Escribano.

No obstante, debido al deterioro de las naves, se ve obligado a dirigirse hacia la Española, en donde estaba la principal base de operaciones de los viajeros españoles.

Al llegar a las costas de la isla La Española, se produce el naufragio de una de sus naves, de la que logra salvar su carga. En la misma, es acusado por haber negociado ilegalmente con los indígenas.

Absuelto de los cargos y una vez pagados los derechos a la Corona, obtiene por parte de los Reyes Católicos, el cobro de una renta anual sobre los rendimientos de la provincia de Urabá que había descubierto.