descubrimiento y conquista

Descubrimiento y Conquista (1501-1539)

Cristóbal Colón llega a costas panameñas en su cuarto viaje, en su recorrido desde el Cabo Gracias a Dios en Nicaragua hasta el Istmo de Panamá. Pero un año antes, ya había recorrido las costas panameñas el español Rodrigo de Bastidas.

Colón efectuó su cuarto viaje, luego de que Vasco da Gama abriera a los portugueses una ruta a la India navegando por África.

Junto con su hermano, el Adelantado Bartolomé Colón, y su hijo Fernando, Colón sale de Cádiz en mayo de 1502, con las naves “La Capitana”, “La Gallega”, “La Vizcaína” y “Santiago de Palos”.

Luego de fondear las islas antillanas, logró recorrer las costas que van desde el Cabo Gracias a Dios (Nicaragua) hasta Cariari (Puerto Limón en Costa Rica).

Colón llega a la bahía de Caribaró (actual bahía de Almirante) el 6 de octubre de 1502, continuando hacia la laguna Aburemá (Chiriquí).

El 17 de octubre, llega a las costas de Veraguas, donde los indígenas le entregan varias piezas de oro y le llegan rumores de unas magníficas minas de oro cerca del área.

Durante su recorrido por las costas veragüenses, Colón llegó a la desembocadura del río Calovébora, luego pasó por la desembocadura del río Chagres, anteriormente llamado De los Lagartos, hasta llegar a Puerto Retrete, (el que Bastidas había llamado El Escribano).

El 2 de noviembre de 1502, llega a una bahía, a la que posteriormente bautizó con el nombre de Portobelo.

Con la ambición de encontrar las minas de oro de las cuales había escuchado hablar, Colón regresa nuevamente a las costas veragüenses, llegando el 6 de enero de 1503 a un río que los indígenas llamaban Quiebra (actualmente llamado Belén).

El 24 de febrero de 1503, Colón funda el que sería el primer asentamiento español en territorio continental: Santa María de Belén, dejando a cargo de la misma a su hermano Bartolomé.

Una vez creada la colonia, logran una alianza de paz con varias tribus indígenas, principalmente con la del rey Quibián, el que se entrevistó con Colón a bordo de una de sus naves.

Los españoles tuvieron frecuentes conflictos con los indígenas, por lo que Bartolomé ordenó el arresto del rey Quibián y toda su familia.

El monarca logró escapar arrojándose al río desde la canoa donde se encontraba encadenado, por lo que sus captores lo creyeron ahogado.

Una vez en tierra, logra convencer a las demás tribus de atacar Santa María de Belén. Luego de varios exitosos ataques por parte de los indígenas, Santa María de Belén es abandonada por sus habitantes, quienes se embarcan nuevamente a España.

Los miembros de la familia del Quibián, que se encontraban cautivos en las bodegas de los buques españoles, intentan escapar lanzándose al mar, pero fueron detenidos y, a la mañana siguiente, se los encontraron ahorcados.

Decían que preferían suicidarse antes que convertirse en esclavos.